miércoles, 8 de agosto de 2012

La Bailarina de la Muerte



Esta es una historia narrada, de una chica que se topa con la misma muerte y este viste con un traje de Ballet…
  Era un día como cualquier otro, una mañana normal, en la tarde el colegio, las fastidiosas clases y todo eso.... pero el día de hoy había una particularidad... era la "típica reunión anual de representantes", en la cual se hablaba de las irregularidades del colegio y de otro poco de cosas que ni al cabo interesan aquí, lo que si interesa fue lo que sucedió durante la dichosa reunión:
  En esa noche tranquila... los pocos alumnos de mi salón y yo quisimos jugar en el oscuro colegio a lo que nosotros llamábamos las escondidas, pues aunque los rumores que corrían en ese tiempo eran que en el colegio asustaban, como lo dicen en todos los colegios, por eso, la mayoría de mi salón y del colegio entero no se atrevió siquiera a venir al colegio de noche. Éramos unos 10 muchachos, y entre juego y juego, y como ningún representante llamaba se nos hizo muy de tarde, tanto como las 10 u 11 de la noche... en una de las jugadas, me tocó a mí contar... cuando terminé de hacerlo.... estaba sola, (donde se contaba era en un lugar cerca a nuestro salón, en el segundo piso, y sólo se permitía esconderse en el primero, total, el que le tocaba contar tenía que subir sólo al salón, contar y bajar de nuevo), mientras bajaba, escuché como una musiquita que provenía del baño de las mujeres... era como de piano, y me pareció ilógico que a tan altas horas de la noche, alguien estuviera tocando algo, ni siquiera piano, es que... ¡en el colegio no hay ninguno!... entonces se me ocurrió que era alguno de mis amigos que me quería hacer una broma y quise ir a asustarlos... sin saber que la asustada iba a ser yo... caminé despacio hacia el baño, y cuando abrí la puerta principal, una sombra se movió hacia el baño más próximo, yo enseguida dije, pensando como si fuera algún amigo mío:
Ajá y me asustaste...!!!
  Luego, la dichosa musiquita se detuvo y la sombra apareció al final del pasillo...:
Era totalmente HORRENDA, sin decirles mentiras, era una especie de sombra en relieve, parecía que realmente alguien estuviera parado en ese sitio, era una mujer, eso sí, pero estaba llena de sangre por todos lados, como si se estuviera desangrando, tenía una vestimenta como de bailarina de ballet, su tutú era blanco, pero la sangre corría sobre él y lo mojaba todo, su cara estaba toda desfigurada, tenía los ojos en blanco, tenía una sonrisa, si así se le puede decir, toda espantosa, tenía el cuello cortado, no tenía cabello, tenía como un cuchillo en la mano y de pronto lo alzó y se me fue acercando poco a poco, iba como flotando hacia mí, yo totalmente paralizada, no me contuve más y grité con todas mis fuerzas:
¡Auxilio! ¡Muchachos...Ayúdeme...! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhh!
Y todo quedó en blanco.....
Cuando desperté estaba en la enfermería con mis padres y todos mis amigos...
Jeys... ¿Qué te pasó? ¿Por qué gritaste de ese modo?

  Me explicaron que me habían encontrado en el baño, desmayada, con la ropa desgarrada... que me habían intentado cortar los brazos como si fueran a quitármelos... pero lo que más raro me pareció fue que cuando salíamos de la enfermería... en la pared que da acceso al baño de mujeres estaba escrito con una sustancia que parecía sangre:
  "Te salvaste porque gritaste antes... porque si no... hubieras terminado descuartizada sin piedad ni compasión"
  Yo les conté a ellos lo que me pasó... y regresamos al auditorio... y en menos de 10 minutos mis compañeros y yo les contamos a todos los presentes y el director decidió investigar... como no consiguió nada lo dejó en el olvido... pero mis compañeros y yo no lo hicimos y empezamos por tratar de quitar la mancha del letrero que dejó "la bailarina de la muerte", como comenzamos a llamarla, pero no quitó con nada por más de que lo intentamos, entonces decidimos derrumbar la pared, y encontramos lo que parecía un cuerpo humano con restos de un traje de baile.. o de ballet, podría ser, y cuando se reconstruyó la pared, algunos meses después, apareció escrito el siguiente mensaje:
  "Ahora ustedes desataron mi maldición, a partir de hoy, cada año, morirá alguno de ustedes 9 y la última será la que no pude matar, pero de esta no se salvará"
  Esto sucedió el 3 de octubre de 1999, hace casi exactamente 10 años, y cada año precisamente en ese día han muerto todos mis compañeros... ahora sólo quedo yo y veremos si quedo para contárselo a mis hijos y nietos....en el colegio todo sigue normal pero por lo que pienso, la "bailarina de la muerte" como ya se sabe en el colegio que se llama así, no quedará solo conmigo y tratará de cobrar otra vida, espero que ella se salve , así como lo espero yo, pero por lo que veo, mis esperanzas no son tantas...


La Muñeca Enterrada


  Dos amigos encuentran enterrada en el bosque una extraña muñeca tuerta que parece haberse convertida en la casa de cientos de gusanos y bichos. Un escalofrío les recorrerá la espalda al desenterrarla, nunca debieron haberlo hecho…

  Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.

  Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.

  Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.

  – Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.

  – El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.

  – Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.

  Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.

  – El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.

  – Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.

  Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos   creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.

  – Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.

  Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.

  – ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pedro.

  – ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.

  Juan por hacerse el valiente siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.

  – ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.

  – ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.

  Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…

  – Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.

  El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.

  ¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?

  Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.

  Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.

  Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.

  Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:

‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››

  Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.

  En algunas creencias del vudú el uso de muñecos que simbolizan personas es habitual, estos “fetiches” pueden tanto usarse para hacer daño como para controlar a sus víctimas. En sí el muñeco es la representación de una persona y sufre y padece todos sus males y por contrapartida todo daño o mal hecho al muñeco lo sufre la persona ligada. Esta leyenda probablemente naciera como la adaptación de estas prácticas de magia negra.


domingo, 29 de julio de 2012

El Tren Del Infierno

 
  Unos delincuentes tras un tiroteo con la policía consiguen escapar en un tren subterráneo. Pronto descubren que la infernal máquina no se detiene en las estaciones que pasan y cada vez acelera más su marcha hacia un destino desconocido…

  Cuenta la leyenda que dos atracadores fueron cercados por la Policía y, en su huída, tuvieron que abandonar su vehículo de fuga y adentrarse en una estación de metro. En su desesperada carrera, comenzó un tiroteo en los pasillos de la estación, en el cual un certero disparo de uno de los ladrones impactó directamente en la frente de uno de los policías, matándolo al instante.
  En mitad de la confusión, y mientras el resto de agentes se parapetaban tras unas columnas, la pareja de delincuentes consiguió subirse a un tren mientras escuchaban a su espalda la detonación de más disparos de los policías. Pocos instantes después la máquina emprendió su marcha, escapando dentro de ella los ladrones.
  Era de noche y el vagón estaba prácticamente vacío, sólo había dos personas más en el tren que acababan de abordar. Un mugriento mendigo encapuchado que parecía inconsciente por su borrachera, aunque no soltaba una bolsa de papel con la cual protegía una botella de licor. Y un hombre con aspecto de abogado que, perfectamente trajeado, dormía con la boca abierta y muy probablemente se habría pasado de estación hacía bastante tiempo. Los atracadores, al comprobar que no estaban en peligro, empezaron a reír su suerte y a trazar un plan de fuga:

  “Probablemente en la puerta de la próxima estación nos esté esperando la mitad de la Policía de la ciudad; así que, en cuanto bajemos de este trasto, tenemos que meternos corriendo en el túnel. Dentro ya buscaremos cómo escondernos o escapar” –dijo el que parecía más inteligente de ambos; el otro, asintió mientras vigilaba al resto de pasajeros.

  La estación se acercaba y, asustados por la posibilidad de que un grupo de agentes armados les esperaran en el andén, se agazaparon bajo los asientos: de ese modo, los asientos servirían de parapeto en caso de comenzar de nuevo un tiroteo. Pero, para su sorpresa, el tren no solamente no se detuvo en la estación sino que además aumentó su velocidad de marcha.

  “Estos estúpidos nos están tendiendo una trampa, seguro que nos quieren llevar a un lugar que ya   tengan controlado para evitar que muera alguien más en la estación. Seguro que han dado la orden al maquinista para que no se detenga”

  Visiblemente asustados, comenzaron a caminar como locos por el interior del tren mientras buscaban un modo de escapar; pero las puertas parecían selladas e incluso, disparando a la manilla que les permitía cambiar de vagón, no consiguieron su propósito.
  Una nueva estación pasó ante sus ojos a toda velocidad, pero esta vez se dieron cuenta de un detalle que en la anterior ocasión no detectaron. La gente que había en el andén esperando no parecía inmutarse, como si no pudieran ver la potente máquina que cruzaba a toda velocidad por la vía.
  El tren aumentaba su velocidad con cada metro recorrido y parecía adentrarse en las entrañas de la tierra. Pues cada vez se podía percibir con más claridad la inclinación del vagón y su vertiginoso descenso.

  “¿Qué pasa aquí? Esto no lo está haciendo ningún policía” – dijo el más callado.

  De repente la luz del tren comenzó a parpadear y tras cada momento de oscuridad el vagón parecía distorsionarse y volverse cada vez más tétrico. Una especie de material viscoso similar a la sangre comenzó a brotar de la paredes, los asientos que antes parecían nuevos envejecieron de golpe y se mostraban oxidados y con el plástico derretido. Era como si hubieran sido expuestos a altas temperaturas o alguien se hubiera dedicado a quemarlos con una llama.
  Aterrorizados e incapaces de articular palabra, vieron como una nueva estación se acercaba, pero esta vez no encontraron un andén a su paso. En su lugar había una especie de cámara de tortura en la que despellejaban vivo a un desdichado que gritaba de dolor mientras lloraba sangre. Las cámaras se sucedían una por una y la velocidad del tren se había aminorado, como para “deleitar” a sus pasajeros con las más crueles y brutales formas de torturar y causar dolor, que cada vez eran más sádicas y salvajes.
  De repente el tren se detuvo y el mendigo, que hasta el momento parecía inconsciente a causa de su borrachera, se levantó. Los atracadores se quedaron petrificados al observar bajo su capucha unos brillantes ojos amarillos y un rostro rojo adornado por una puntiaguda barba.

  “Tú te bajas aquí, estafador: –dijo mientras levantaba con un solo brazo al hombre trajeado y lo lanzaba fuera del vagón.

  Inmediatamente un par de sombras que aparecieron del suelo le levantaron y llevaron hasta un foso lleno de gusanos. El estafador comenzó a gritar mientras los gusanos le atravesaban la piel y comenzaban a devorarle por dentro.
  “Estos gusanos te devorarán en vida, como tú lo hiciste al lucrarte como un parásito del trabajo y el dinero de los demás para llevar una vida de lujos- dijo el falso mendigo que al que ya fácilmente se podía distinguir como un demonio. –Ustedes no tendrán tanta suerte, Ustedes van mucho más abajo”
  Al día siguiente las crónicas de todos los periódicos anunciaron la muerte de un policía y dos atracadores que fueron abatidos a pocos metros del tren en el que pretendían escapar.

  NOTA: El relato anterior no es en sí una leyenda urbana, sino más bien un cuento que dramatiza del temor que sienten muchas personas al adentrarse en la tierra. Son muchas las leyendas de personas que avanzando por el interior de una cueva y corren una suerte similar a la de los protagonistas de esta historia, desapareciendo en sus profundidades. Y es que el hombre por naturaleza se siente incómodo cuando sabe que se encuentra enterrado varios metros y con toneladas de tierra sobre su cabeza. Así mismo los trenes suburbanos (el metro) parecen una mina inagotable de mitos y leyendas contemporáneas donde los protagonistas reciben un justo castigo por sus culpas o errores. 






Los Sátiros, "Criaturas Fiesteras"


  Los sátiros son criaturas masculinas, son una invención posterior de los poetas en que la mitología griega acompañaba a Pan y Dioniso, vagando por bosques y montañas. En la mitología están a menudo relacionados con el apetito sexual.
   Se les representa de varias formas; la más común (y básicamente romana) es la de una criatura mitad hombre mitad carnero, con orejas puntiagudas y cuernos en la cabeza, abundante cabellera, una nariz chata, cola de cabra y un priapismo permanente. A menudo llevan pieles de animales, de pantera (atributo de, por ejemplo, Dioniso).Las representaciones romanas confundían a los sátiros con los faunos, quienes solían tener piernas de chivo. La confusión ha perdurado incluso en obras de arte contemporáneas, como el «fauno danzante» de Lequesne, que es más bien un sátiro.
  Se les ha representado en varias edades de su vida. Los menores son llamados satyrisci, y se los representa como graciosos jóvenes: el sátiro Anapauomenos (en descanso), atribuido a Praxíteles, es el mejor ejemplo. Los sátiros mayores son llamados silenos, por Sileno, preceptor de Dioniso, y se les representa como de una gran fealdad. Aparecen a menudo con una copa o un tirso en la mano, en actitud de bailar con las ninfas, a las que a menudo persiguen.
  Los sátiros son criaturas alegres y pícaras, aunque su carácter desenfadado y festivo puede volverse peligroso e incluso violento. Como criaturas dionisíacas, son amantes del vino, las mujeres y disfrutan de los placeres físicos. Bailan al son de las flautas, címbalos, castañuelas y gaitas. Tienen un baile especial llamado sikinnis. Debido a su gusto por el vino, a menudo aparecen sosteniendo copas y aparecen en la decoración de vasijas y vinajeras.


sábado, 28 de julio de 2012

Las Ninfas, Guardianas de la naturaleza

 
  Estas son seres fantásticos y principales ya que tienen dominio en toda la naturaleza.
Bellas, muy Hermosas, con cabellos largos y cuerpos preciosos. Las ninfas se reflejan en la mitología clásica como seres subalternos que llenaban el universo.
  Las ninfas viven en montañas y arboledas, al lado de fuentes y los ríos, pero también en árboles, valles y grutas. Se las asocia con frecuencia a las divinidades superiores: en especial a la cazadora Artemisa, al profético Apolo, al juerguista dios del vino Dionisio o a dioses rústicos como Pan y Hermes.
  El tópico de la unión simbólica entre una ninfa y un patriarca –a menudo personaje epónimo de un pueblo– se repite sin fin en los mitos griegos sobre la fundación de ciudades; la función de esta unión era otorgar autoridad y reconocimiento al linaje del rey y de su descendencia.
  La idea de que los ríos son dioses y de que las fuentes son ninfas divinas está profundamente arraigada no sólo en la poesía antigua sino también en las creencias y rituales. Estas deidades están identificadas inseparablemente con lugares físicos y muchas veces se convierten en metáfora de las fuerzas emergentes de la Naturaleza y de la fluidez acuática.
  Sin embargo, otras interpretaciones sugieren que el vocablo ninfa es una variante de las voces del latín nubere y del alemán Knospe, por su raíz semántica que expresa la idea de evolución, crecimiento, apertura.
 

Clasificación de las Ninfas:
A continuación señalamos la clasificación habitual de las ninfas:
  Entre las ninfas de la Tierra (Epigeas) encontramos las Alseides (de las cañadas y arboledas), las Auloníades (ninfas de los pastos) y el gran grupo de Hespérides, ninfas del Ocaso e hijas de Atlas, subclasificadas en Aretusa, Eriteia, Héspera o Saraesa (a ninfa de la brisa o del viento hermoso), entre otras. Podemos citar también, entre las ninfas terrestres, a Limónides (que representa a los prados), a Minte (menta), Napeas (valles, montañas y cañadas) así como a Oréades, ninfa de las grutas.
  Luego, entre las ninfas de la Madera, encontramos a las famosas Dríades (ninfas de los árboles) a su vez clasificadas en Hamadríades (ninfas de los robles), Melíades (ninfas del manzano), Leuces (ninfas de los álamos blancos), entre otras. Las margaritas son las flores favoritas de las ninfas de la madera.
  Con respecto a las ninfas acuáticas –también conocidas como Efidríades– podemos mencionar a Maia (pareja de Zeus y madre de Hermes), a las náyades (generalmente ninfas del agua dulce), a Creneas (de las fuentes), Eleionomae (de los pantanos), Híades (de la lluvia), Limnades o Limnátides (de los lagos), Pegeas (de los ríos y manantiales), Nereidas –las hijas de Nereo, el Mar Mediterráneo– y, por último, las Oceánidas, hijas de Océano y Tetis, ninfas generalmente de aguas saladas.
  Finalmente nos queda mencionar otras ninfas conocidas como las Musas, las Lampadas (del Inframundo) o las Pléyades, hijas de Atlas y las constelaciones.


miércoles, 25 de julio de 2012

El Cancerbero, Guardian de los Infiernos

  En la mitologia griega Cerbero, del griego "Kerberos", demonio, era el perro de Hades, por eso se le llamaba: Can Cerbero. Era un perro de tres cabezas, anuque a veces se dijo que las cabezas eran 50 o hasta 100, y por cola tenia una serpiente. Tambien tenia innumerables cabezas y serpientes repartidas a todo a lo largo del lomo. Vomitaba torbellinos de fuego y su guarida estaba repleto de huesos humanos. Vigilaba la puerta de Hades, del inframundo y aseguraba que los muertos no salieran y que los vivos no pudieran entrar.
  Algunos pretenden que mato a Piritoo Cuando este bajo a Hades, junto con Teseo, para secuestrar a Persefone y Teseo fue cargado de cadenas. Otros dicen que Piritoo no estaba muerto y que ambos fueron liberados por Hercules en el trascurso de su ultimo trabajo, cuando este fue a capturar al Cancerbero. Hades encadeno a Teseo junto a una barca de madera, y sus piernas casi habian formado ya cuerpo con la madera del buque. Al atraparlo, Hercules tira de el con fuerza para sacarlo al exterior, parte de sus muslos quedaron adheridos a las tablas del barco. Este es el motivo por el cual los descendientes de Teseo tenian tan debiles las piernas.
  La existencia de un perro infernal en la entrada de los infiernos parece que ya estaba presente en la mitologia indoeuropea original, pues tambien aparece en la mitologia escandinava.
 
Hercules captura a Cerbero:

  Fue el ultimo de los doce trabajos de Hercules. Primero para poder entrar al infierno sin peligro, Hercules hubo de iniciarse en los misterios de Eleusis, de paso tambien pudo perdonarse a si mismo por haber matado a sus propios hijos.
  Encontro la entrada del inframundo en Tanaerum. En algunas versiones distintas, a Hercules le basto simplemente con pedir permiso a Hades que ordeno a Cerbero que lo dejara pasar.
  Junto con Orfeo, Hercules fue el unico mortal que entro en el infierno a pesar de la guardia de Cerbero. Unos dicen que Hercules le lanzo una torta de trigo, miel e Hierbas somniferas, una vez que el perro se durmio, lo encadeno y asi pudo sacarlo al exterior. Otros dicen que logro encadenarlo con una lucha barbara y tremenda en la que por fin pudo ganar el heroe tras herirlo con una de sus flechas. Finalmente, hay quien dice que el Cerbero simplemente obedecio a Hercules porque fue el unico que por primera vez le hablo sin temor,con simpatia y cariño, ante lo cual el Cancerbero no pudo resistir la dulzura de sus palabras y fue como un cachorrito a lamerle las manos.


"El perrito Hulk"


  El cachorro, una hembra, de la raza labrador, nació el 30 de noviembre del 2009 en la localidad de Mairinque, a 65 kilómetros de Sao Paulo, el dueño del perro le puso de nombre “Hulk”, en honor al superhéroe de dibujos animados, que se caracteriza por su color verde intenso.

  A diferencia del dibujo animado, la pigmentación del pelaje del cachorro era de tono de verde claro, con una manchita de un verde un poco más oscuro en la frete de este perrito.

  El motivo que encontraron los veterinarios para explicar la rareza fue la exposición del perro, durante la gestación, a una sustancia llamada biliverdina, que se puede encontrar en la placenta.

  Al nacer, “Hulk” era el único de los nueve cachorros de la manada con el pelo verde, aunque dos semanas después ya ha perdido el pigmento y ahora es blanca como sus hermanos.